[Columna] Entre azul y negro

La Pelota es Mía 9 abril, 2018 0
[Columna] Entre azul y negro

Sin dudas el comienzo de Huachipato es prometedor: corridas siete fechas, el cuadro acerero se encumbra en la 3° posición, lo cual lo deja como uno de los principales protagonistas del torneo, eso sin mencionar que, junto a O’Higgins, se ubica como el equipo más efectivo del campeonato, dejando a su flamante refuerzo, el panameño Gabriel Torres, como exclusivo goleador del certamen, eclipsando a figuras como Esteban Paredes o al mismo Yeferson Soteldo, los supuestos llamados a ser figuras del 2018. Sin embargo, no todo es tan maravilloso:

El divorcio entre hinchada y sociedad anónima es evidente. A los elevados precios de las entradas (lo cual es un lugar común desde hace tiempo) se suman las denuncias vía redes sociales del abandono de las instalaciones del CAP por parte de la administración; de hecho, al deterioro del tablero marcador de goles se suma la queja no menor de un roedor muerto encontrado en la galería. Sin duda, algo que va más allá del cuadro de la usina, ya que es una fotografía de nuestro fútbol, el cual vive internacionalmente de lo hecho por la selección, pero que, una vez en casa, demuestra que está lejos del alto nivel organizativo y futbolístico.

No obstante, la sociedad anónima apunta grandes aciertos en las contrataciones: Rómulo Otero, Yeferson Soteldo, Carlos Lampe y Gabriel Torres responden a una política, en un primer momento temeraria, aunque ahora digna de imitar. Con esto Huachipato ha aprendido a desmarcarse, salvo excepciones puntuales, de la típica dinámica de los cuadros de regiones, los cuales se caracterizan por traer “refuerzos” (ojo con las comillas) cuyo currículum se construye entre la C y la D argentina, lo cual atenta contra el nivel del torneo chileno.

La mirada es somera. Puede que Huachipato sea un equipo carretilla y que el empate frente a Antofagasta, con varias bajas, venga a frenar un gran arranque. Sin embargo, no les quepa duda que este año, a diferencia de otras temporadas, miraremos más hacia arriba que hacia abajo.

 

Por: Fernando Fernández Ulloa

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