El futbolista nace o se hace…?

Felipe Lazcano 16 diciembre, 2013 0
El futbolista nace o se hace…?

“Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina. El barrio lo envidia el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería y, aunque tenga que sudar como una regadera sin derecho a cansarse y equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él, los niños quieren imitarlo, pero el que había empezado jugando por el placer de jugar en las calles de tierra, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar”, Eduardo Galeano.

El fútbol, que está iniciándose, tiene una serie de ideas que parecen “leyes” absolutamente equivocadas. Una de ellas es ésta: “el futbolista nace, nunca se hace”. Increíblemente es una opinión casi general que sustentan muchos en discusiones futbolísticas.  Nada más lejos de la realidad. Como ya hemos explicado, el futbolista no necesita ninguna cualidad especial. Y las que se precisan, se adquieren y mejoran con un entrenamiento inteligente, moderno y adaptado a las características de cada jugador.

Los más dotados futbolísticamente como Messi, Cristiano Ronaldo, Maradona ó Pelé -entre otros- decían “vamos a entrenar”, mientras que los demás decían “vamos a trabajar”. En numerosas ocasiones se ha debatido sobre las posibilidades que tiene un niño de llegar a ser futbolista profesional. Pero para llegar a serlo, se necesita ser muy bueno. Y ese talento necesario ¿se adquiere? ¿Es de nacimiento?

¿Es más fácil llegar a la élite mundial naciendo con unas cualidades innatas para este deporte? Sin duda lo más adecuado parece ser una combinación de ambas: nacer con unas excelentes cualidades y a base de entrenanamientos mejorarlas, trabajar los puntos “débiles” y llegar a la cima.

 Otro aspecto clave es evolucionar. Una vez llegado arriba saber qué aspectos hay que trabajar para seguir estando ahí o incluso llegar más alto. Por ejemplo, Radamel Falcao, con 20 años, jugaba de lateral derecho. Poco después siguió su carrera como media punta o delantero y hoy, apenas unos años después, es uno de los mejores 9.

Dos casos son especialmente relevantes para seguir tratando los temas ya iniciados. Cristiano Ronaldo y Leo Messi, “hecho” y “nacido” respectivamente, hablamos de los dos mejores jugadores del mundo, sin duda. La permanente evolución de ambos es asombrosa, no se han conformado con estar en el podio del Balón de Oro algún que otro año. Ambos han querido hacer historia, y para ello había que evolucionar, mejorar más de lo que mejoraba el otro y no conformarse con lo logrado. Veamos los casos de cada uno de ellos.

Messi quiso ser mejor jugador, progresar, pulir sus defectos y esforzarse para no ser uno de los mejores del mundo, si no ser el mejor. Y lo consiguió. Cristiano Ronaldo puede considerarse como un futbolista hecho, aunque nacido con unas cualidades físicas excepcionales. El luso ha evolucionado mucho en su forma de jugar, cambiando también de posición en el campo.

Pregunta para ustedes; nuestros grandes talentos como Arturo Vidal, Alexis Sánchez ó Gary Medel, ¿en qué lugar los colocamos? ¿nacen o se hacen?

Les dejo esta discusión.

Mauricio Pozo @mauropozo

Entrenador

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