Pablo Abraham; uno de los grandes refuerzos del fútbol chileno

Felipe Lazcano 27 noviembre, 2013 0
Pablo Abraham; uno de los grandes refuerzos del fútbol chileno

Mucho se critica y cuestiona en nuestro país la llegada de refuerzos de calidad a los planteles que, en varios casos, no cumplen con la chapa de “refuerzos” ni tampoco con la de incorporaciones. Sobre todo, esos jugadores extranjeros que traen como apuesta y terminan siendo un verdadero fracaso. Pero esta situación no sólo se da en los jugadores, sino que también en los entrenadores.

Fue así como en los primeros días de mayo del 2012 llegó a Concepción un tipo silente e introvertido. Fue la primera impresión que dio Pablo Abraham en su arribo a la capital penquista cuando asumió en Fernández Vial. Debutaba ese fin de semana ante Deportes Melipilla y poco era lo que conocía a su rival, razón por la que sostuvo una conversación con un par de periodistas de la zona para pedirles información su primer contrincante. “Es la primera y última vez que lo haré”, aseguró el trasandino a los periodistas.

No fue fácil su estadía en el conjunto aurinegro. Y no por motivos futbolísticos. El oriundo de Chábas llegó en el peor momento de un Fernández Vial que, en ese momento, estaba dividido en dos (uno participaba en Segunda División Profesional y el otro en Tercera División). Con la hinchada divida, el argentino se empezó a ganar el cariño de la gente. A pesar de no contar con las condiciones mínimas para realizar un trabajo serio, Abraham no quería soltar a la “Maquinita vialina”. Pero los problemas siguieron y el “deté” ya no daba más. Meses de sueldos impagos y renuncia de jugadores fueron algunos de los motivos que llevaron al argentino a dejar de ser parte de su primer desafío en el futbol nacional, equipo en el cual dejó una sensación que, en buenas condiciones, pudo pelear cosas importantes. Se fue por la puerta ancha, sin hablar mal de dirigentes ni culpar a los problemas externos.

Inmediatamente se le presentó otro desafío. Y se nota que le gustan. Asumió en un Curicó con peligro de descenso y lo salvó. A pesar que no tuvo un buen comienzo (tres derrotas y un empate) los hinchas curicanos vieron rápidamente un cambio de actitud en el plantel. Pasó de ser un equipo al que todos miraban en menos y que vencían con facilidad, a ser un conjunto aguerrido y con ganas de revertir la situación. Cuatro partidos se demoró el técnico en sumar su primera victoria al mando del elenco tortero. El 29 de septiembre logró vencer como visitante a Unión Temuco, duelo en el que comenzó la “Operación Permanencia”. Finalmente terminó dejando a Curicó en la categoría y, de paso, extendiendo su contrato para la próxima temporada.

En el llamado “Torneo de Transición”, Abraham logró su mejor rendimiento. Una gran campaña con el cuadro curicano que lo llevó a disputar los playoffs, tras caer en la disputa por el ascenso directo frente a Universidad de Concepción. En dicha instancia se midió frente a Cobresal, equipo de Primera División que peleaba por no descender. Un empate sin goles como local y una derrota por 3 a 0 en El Salvador, dejaron a Curicó sin la posibilidad de llegar a la máxima categoría del fútbol nacional.

Pero el “discípulo de Sampaoli” no se rindió. Fiel a su estilo, siguió con su plantel mentalizado en lograr objetivos importantes. Y, paso a paso, lo fue logrando. Primero, clasificó al conjunto “albirrojo” a la siguiente fase de Copa Chile, tras pelear en un grupo con grandes rivales como O’higgins de Rancagua, Audax Italiano (ambos de Primera División) y Santiago Morning. Tras este primer logro, comenzó el torneo de Apertura. Alcanzó a dirigir cinco partidos, en los cuales logró tres triunfos y dos empates, hasta que fue contactado por Ñublense de Chillán.

Una opción que no se veía alentadora. Aparte de la rivalidad que existe entre Curicó y Ñublense, el elenco chillanejo se encontraba en la última posición del campeonato con tres unidades. ¿Sería nuevamente Abraham el salvador? Nadie lo sabía, pero una nueva era de Abraham comenzaba a escribirse. De ese Abraham obsesivo por los videos, tanto de los entrenamientos y partidos, detallista y apasionado.

En su estreno, no cumplió con la frase del “entrenador que debuta, gana”. A pesar de que tuvo casi dos semanas para preparar su debut en la banca de los “Diablos Rojos”,  el entrenador de 34 años cayó ante O’higgins de Rancagua. Pero sólo bastó ese partido para que el equipo le agarrara la mano y comenzara el repunte que hoy lo tiene en el octavo puesto con grandes posibilidades de entrar a la liguilla final, donde podrían acceder a un cupo a copas internacionales. Con seis triunfos y tres derrotas, Abraham consiguió 18 de los 21 puntos que tiene el conjunto rojo hasta ahora. Pero, más allá de eso, le devolvió la alegría a un pueblo que vive de fútbol. Llegó con un nuevo estilo de juego, ese sello que impuso en nuestro país Marcelo Bielsa y que ha sido continuado por entrenadores como Jorge Sampaoli  o Eduardo Berizzo.

Estos son los “refuerzos” que necesita el fútbol chileno. Un tipo que con trabajo y ganas de querer seguir progresando, ha dejado una marca en cada equipo en los que ha pasado. Seguramente, pronto lo veremos en uno de los llamados “equipos grandes” de nuestro país, o tal vez, en el extranjero. Pero su sello ya lo impuso y, creo, es digno de imitar.

Fotografía La Pelota es Mía (Archivo).

Deja tu comentario »